Alfredo Jalife-Rahme, "Bajo la Lupa" en "La Jornada":
"Desde el océano Indico, The Daily News (18/8/07), periódico de Sri Lanka, lo cual confiere un carácter de serenidad distante a su importante análisis, detecta con propiedad los alcances geoestratégicos del Grupo de Shanghai como "primer club energético global" con sus proyectos y trayectos para construir la "nueva ruta de la seda" que conecte a toda Eurasia (incluida Europa)."
"Desde el océano Indico, The Daily News (18/8/07), periódico de Sri Lanka, lo cual confiere un carácter de serenidad distante a su importante análisis, detecta con propiedad los alcances geoestratégicos del Grupo de Shanghai como "primer club energético global" con sus proyectos y trayectos para construir la "nueva ruta de la seda" que conecte a toda Eurasia (incluida Europa)."
(La cursiva es mía)
Ahí le ganaron a don Alfredo las ganas de rimar y le dá una vuelta más a la
cuerda de reloj de la
tendencia a hacer del lenguaje una mímica que recubre comunicaciones inconfesables y que privilegia la forma aparente sobre el fondo de esa forma aparente porque el verdadero fondo es implícito y entendido con otro conjunto de símbolos, más ambiguos y escasos.
Ahí le ganaron a don Alfredo las ganas de rimar y le dá una vuelta más a la
cuerda de reloj de la
tendencia a hacer del lenguaje una mímica que recubre comunicaciones inconfesables y que privilegia la forma aparente sobre el fondo de esa forma aparente porque el verdadero fondo es implícito y entendido con otro conjunto de símbolos, más ambiguos y escasos.
Me explico: No es que el Sr. Jalife-Rahme tenga algo inconfesable que decirnos, hablo de la tendencia a la que me parece que su desliz añade. En un mundo de explotadores más culposos que lo que estarían dispuestos a aceptar ("¿a mí? me valen los perdedores, si están jodidos es su culpa, ¡que trabajen!"), las conversaciones reales (en las que realmente se intente dar un mensaje) dan verguenza, ya que generalmente son (en última instancia) sobre cómo explotar mejor a los de abajo, ya sea ascendiendo el escalafón de la máquina explotadora, creando una nueva, etc. El resto de las conversaciones existen porque, el humano en modalidad zombi (modalidad que de alguna manera es parecida al "safe mode" de windows, en tanto que la computadora y el humano funcionan efectivamente, pero con sus capacidades incompletas) incluye un programa verificador (la modalidad zombi es un conjunto de programas y un programa programador muy lento y poco poderoso, que por diversión podríamos llamar "se") que no deja de incorporar información sobre "cómo es la gente, y "se sabe" (i.e. "se" sabe, es decir: el programa programador sabe)", que "la gente platica" y "la gente se ríe". El verdadero estado emocional de una parte importante
de la población de la ciudad de méxico excluye la posibilidad de una
risa o una conversación reales,
es decir que sean manifestación de un impulso interiorde la misma
índole.
En lugar de eso lo que hay es un temor de ser notado como diferente,
que se traduce en un
deseo de imitar un modelo aprendido (en la tele, generalmente, o
entre gente que lo aprendió
de la tele etc.) Entonces la maquinita se fija (con unos algoritmos muy complicados, acaso de lógica difusa, que pueden medio hacer parecer que hay alguien ahí) cuándo "toca” “reírse" y se entrega a una convulsión y una mueca (su "risa") cuidadosamente compuestas a partir de elementos copiados a otros zombies.
Puede suceder que el zombi vea a alguien, es decir, que tenga contacto con un cuerpo en el que sí hay alguien.
La manera en que la maquinita puede "reconocer" (en el sentido en que un escáner (scanner) "reconoce" los colores) que hay alguien es: por exceso de información.
Lo único que queda de la persona en el zombi es el miedo.
Para mejor controlar la realidad (respuesta típica al miedo) la máquina trata de descubrir por qué algoritmos está combinando qué piezas cada otro zombi para poder predecir su comportamiento. A esta predicción que se hace sin que haya nadie que sepa que “se” la hace, la boca del zombi le llama "conocer" a la otra "persona" (el otro zombi tampoco es persona) Cuando la predicción resulta muy difícil, o la cantidad de información no se estabiliza a medida que se refina la malla de muestreo (cosa que sucede rápidamente cuando se aplica el algoritmo a un zombi) El procesador finito (la falsa conciencia) se satura y el zombi debe resetear. Para evitar esto, “se” tienen (cada “se” tiene) programitas de alarma antes de la saturación, que obligan al zombi a alejarse, fugarse, o detener de cualquier manera posible la manifestación del espíritu. Por ejemplo, si en una sala de conciertos el músico (suponiendo que no sea zombi) empieza a elevarse, el zombi va a dejar de pelarlo para pensar en lo exitoso que es él, que le alcanza para venir a ver a este músico tan famoso. Si el zombi estuviera viendo al músico famoso en la calle, cuando se elevara pensaría: “qué bueno que no soy este vago” y se iría. ¿Pero entonces por qué va el zombi a la sala de conciertos? Para que los demás vean, y para que la música lo arrulle y lo ayude así a fugarse más aún de sí mismo.
Cuando el algoritmo se empieza a saturar, antes del alejamiento hay el vampirismo (la resonancia, la piratería, el amor, acaso), el zombi empieza a registrar (como en "copy/paste") los detalles que le caben de la manifestación (infinitamente
compleja) del espíritu, y con
ellos apantalla a otros zombis copiadores que no tienen ese material, pero que
imediatamente
se lo copian a su vez a él. En cada proceso de copiado se pierde un
poco de información, y a ello se
debe que tengamos la sensación de que las formas se vacían.
Hasta aquí por el momento. (pido disculpas al lector por esos cambios de línea que el mal funcionamiento de blogger me impone)
de la población de la ciudad de méxico excluye la posibilidad de una
risa o una conversación reales,
es decir que sean manifestación de un impulso interiorde la misma
índole.
En lugar de eso lo que hay es un temor de ser notado como diferente,
que se traduce en un
deseo de imitar un modelo aprendido (en la tele, generalmente, o
entre gente que lo aprendió
de la tele etc.) Entonces la maquinita se fija (con unos algoritmos muy complicados, acaso de lógica difusa, que pueden medio hacer parecer que hay alguien ahí) cuándo "toca” “reírse" y se entrega a una convulsión y una mueca (su "risa") cuidadosamente compuestas a partir de elementos copiados a otros zombies.
Puede suceder que el zombi vea a alguien, es decir, que tenga contacto con un cuerpo en el que sí hay alguien.
La manera en que la maquinita puede "reconocer" (en el sentido en que un escáner (scanner) "reconoce" los colores) que hay alguien es: por exceso de información.
Lo único que queda de la persona en el zombi es el miedo.
Para mejor controlar la realidad (respuesta típica al miedo) la máquina trata de descubrir por qué algoritmos está combinando qué piezas cada otro zombi para poder predecir su comportamiento. A esta predicción que se hace sin que haya nadie que sepa que “se” la hace, la boca del zombi le llama "conocer" a la otra "persona" (el otro zombi tampoco es persona) Cuando la predicción resulta muy difícil, o la cantidad de información no se estabiliza a medida que se refina la malla de muestreo (cosa que sucede rápidamente cuando se aplica el algoritmo a un zombi) El procesador finito (la falsa conciencia) se satura y el zombi debe resetear. Para evitar esto, “se” tienen (cada “se” tiene) programitas de alarma antes de la saturación, que obligan al zombi a alejarse, fugarse, o detener de cualquier manera posible la manifestación del espíritu. Por ejemplo, si en una sala de conciertos el músico (suponiendo que no sea zombi) empieza a elevarse, el zombi va a dejar de pelarlo para pensar en lo exitoso que es él, que le alcanza para venir a ver a este músico tan famoso. Si el zombi estuviera viendo al músico famoso en la calle, cuando se elevara pensaría: “qué bueno que no soy este vago” y se iría. ¿Pero entonces por qué va el zombi a la sala de conciertos? Para que los demás vean, y para que la música lo arrulle y lo ayude así a fugarse más aún de sí mismo.
Cuando el algoritmo se empieza a saturar, antes del alejamiento hay el vampirismo (la resonancia, la piratería, el amor, acaso), el zombi empieza a registrar (como en "copy/paste") los detalles que le caben de la manifestación (infinitamente
compleja) del espíritu, y con
ellos apantalla a otros zombis copiadores que no tienen ese material, pero que
imediatamente
se lo copian a su vez a él. En cada proceso de copiado se pierde un
poco de información, y a ello se
debe que tengamos la sensación de que las formas se vacían.
Hasta aquí por el momento. (pido disculpas al lector por esos cambios de línea que el mal funcionamiento de blogger me impone)
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